Como siempre en las mañanas --como esposo obediente--me fui al mercado central de la Ciudad de Tingo María, caminaba feliz viendo de horizonte a una montaña tan bella como la Bella Durmiente, al llegar a este gran centro de abastos --ya en proceso de colapso-- pero con la alegría de su gente y de sus vendedores, pensé voy a tener un festín de almuerzo, pero solo al final comprendí despues de algunas compras por el vuelto que quedaba, que tendría que comerme un pobre lomo saltado, con más papa y cebolla que carne.
Entonces, me dirigí presto a la sección de carnes rojas, y como un comprador novel, escogí el primer puesto, que era atendido por tres personas, dos señoras y un señor, les comente la carne que quería para este tipo de plato y me dijeron --sin ton ni son-- que era la cadera o la tapa, precio del kilo pregunte y me dijeron que era de s/. 10.00, ---bueno dije, déme ½ kilo, cuando hacían el corte y el pesaje de medio kilo pedido, sin ninguna mala intención pero siempre pensando que lo correcto es lo correcto, pedí a la vendedora ver el reloj de la balanza que estaba de espaldas y lejos del control de los que somos compradores; le pedí cortésmente que quería ver el peso,
--por favor podría ver el reloj de la balanza.
Lo voltearon a regañadientes esta balanza antigua y Oh sorpresa 150 gramos faltaban –les hice notar--y de muy mala gana, atendieron mi pedido agregando un pedazo del proteico alimento, con la cara molesta y amarga de los vendedores, cuando ya me dirigía a la puerta del mercado, se me ocurre pesarlo donde un bodeguero que contaba con una balanza digital, Oh sorpresa también, pesaba 440 gramos, ni corto ni perezoso me regrese al sitio del expendio de carne y le reclame que faltaban 60 gramos, la reacción fue rápida,,,…
-- ¡devuélvale, devuélvale su dinero que se habrá creído!..
O sea tras cuernos palos, frente a dicha actitud insolente y agraviante, busque , presente ante el administrador del mercado mi denuncia Verbal, la reacción fue a buscar un policia municipal , el cual en forma presta pretendio atenderme.
--Señor no se preocupe vamos a sancionarlo.
Comenzaron a buscar sus recibos, le dieron tantas vueltas al asunto, se preguntaban de quien era el puesto que la denuncia tenia que ir para el puesto del mercado, frente a tanta espera y desespera, les dije.
--Yo no quiero que Ud. los multe me basta y me sobra con una buena llamada de atención.
Comprendiendo que todavía se puede mejorar el servicio en este mercado y que la cultura que tienen se deben a tantas factores.
Me acerque con el competente hacia los quejados y al estar frente a los quejados, fue rapida y brutal la reacción de los denunciados, una de las señoras expendedoras de carne me recalca
--Que la carne esta a 12.00 y no a 10.00 que quiere que la regale. La otra señora contraataco. Que se habrá creído que a nosotros la carne nos las regalan
Al final el vendedor que me atendió, simplemente dijo con letras mayúsculas, que resumen este comentario.
--Señor aqui todos roban, 100 o 150 gramos, o acaso usted tampoco no roba, todos robamos, así que simplemente yo le devolví su dinero para que no moleste.
Frente a dichos hechos, tuve que decirle y recriminarle al policía municipal, frente a estos hechos, que no son aislados, pues se presentan en todos los giros de pollos, pescados y otros.
--Que realmente usted, tiene que tomar las previsiones del caso y los puestos tienen que tener balanzas adecuadas donde los clientes, puedan ver la balanza con la aguja que registra, si les están vendiendo correctamente o los están asaltando tranquilamente. Existe una ausencia de la autoridad Municipal.
COMENTARIO:
Osea que fácil se ha vuelto robar, si el policía roba aunque sea de sol a sol, como telefono malogrado, si el abogado roba, el fiscal roba, el juez roba, el profesor roba, el profesional independiente roba, los funcionarios roban y nuestras cercanas autoridades nos asaltan, por omisión o por comisión; entonces que podemos pensar de los alcaldes, presidentes regionales y del presidente que personifica a la Nación.
Que linda herencia nos han dejado “gobiernos democráticos” que durante décadas han esculpido en la mente y conciencia de nuestro pueblo que ser ladrón no es malo, lo malo es que te pesquen, de dichos maestros del delito, quien le puso la perla al charco fue la década funesta de Kenya Fujimori, acciones de gobierno que se encuentran esculpidos en nuestra mente y en nuestra conciencia, cuyas frases de colección son: “no importa que robe con tal que haga algo, todos roban, no seas cojudo, te encontraste esa cartera es tuyo no tiene dueño, se equivocaron de vuelto me dieron de más, que suerte y la que vemos con impavidez e impotencia es la función del policía y del secretario de juzgado que conchudamente te coimean ---el primero es el mas conchudo—por su uniforme y su arma seguro, que delante de todo el mundo pide la coima y dice no es nada en comparación que los jefes que se la lleven en camión.
Lección aprendida podrida que se tiene que desaprender, al final tiene que ser una tarea de todos.
Por eso hoy al escuchar al acusado Kenya Fujimori, en su Megajuicio, pero no hace mucho candidato al senado de Japón, --que nos olvidamos sino nos hacen recordar--, escuchamos boquiabiertos y turulecos, cuando grita a los cuatro vientos, su inocencia, que el salvo al Perú, de los crímenes de la corrupción, no sabe nada, que fue un niño de pecho frente a lo maquiavélico de Montesinos, que los quince millones de dólares que le dío solo fueron una propina de amigo, --que él no se quedo con la torta grande-- que de las muertes no sabía , que de los asesinos tampoco, que de la amnistía, le daban los papeles y el solo los firmaba, que no sabia, que no se acuerda, entonces le tenemos que dar el premio de la caracola de plata por su gran concha, que pocos felizmente peruanos vemos que protestan sienten vergüenza de ser asalariados para gritar y desaforar por una causa perdida.
Kenya ya fue, Kenya sigue vivito y coleando, no fisicamente pero si en los actos comunes de nuestro pueblo, en su forma de pensar, de actuar , a nosotros como sociedad civil nos corresponde la gran tarea de rescatar nuestra identidad, los valores y más que todo no callar, ni hablar de media voz, una injusticia, un acto de corrupción, un crimen, por eso reitero amigos luchar contra esa corriente de pensar es tarea de todos y solo con decir la verdad estaremos haciendo una revolución.
